miércoles, 21 de diciembre de 2016

La decimotercera prueba, en Un tiempo breve

El pasado sábado se presentó, en una emotiva jornada que se desarrolló en la Biblioteca Pública Enrique Trías, de Madrid, el libro colectivo Un tiempo breve, con el que conmemoramos el quinto aniversario del concurso de la web Esta noche te cuento. Cada autor colaboró con dos microrrelatos y mi aportación fue el titulado Revalorización y otro más antiguo, La decimotercera prueba, que reproduzco a continuación: 

LA DECIMOTERCERA PRUEBA 

Suelta la cachiporra y hunde la poderosa mano hidricida en el montón de sal como si buscara algo en él. Le da un buchito al aceite de oliva y juguetea con las zanahorias. Se limpia luego las manos en la piel del león de Nemea. Cuando cree que nadie lo ve, aparta el yogur, que tanto le recuerda al emplasto que comían los pastores tracios, y se lo ofrece a los gatitos que rondan por el puerto. Éstos lo olfatean, le dedican al héroe una mirada de olímpica indiferencia y marchan donde los pescadores, a ver si allí les cae alguna cosa de verdad apetecible.

– Podríamos añadirle manzana a la crema. Traje unas cuantas del Jardín de las Hespérides –sugiere sin otro objeto que el de ganar tiempo.

Euristeo disfruta del fracaso de Heracles quien, tras afrontar las doce pruebas anteriores, se muestra ahora incapaz de superar la definitiva. Después de encadenar tantas decepciones, el rey ríe y palmotea como un niño caprichoso al comprobar que el hijo de Zeus no sabe preparar la crema fría de lechuga con yogur griego que quiere incluir en el banquete en honor a los miembros más destacados del linaje de Perseo. Y el gato que acaricia en su regazo, complacido, también parece sonreír.

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